OVIEDO, 5 (EUROPA PRESS)

La familia del enfermero Pablo Riesgo Rivero, de 26 años, que murió el 7 de febrero de 2021 a consecuencia del covid-19 que contrajo en su puesto de trabajo como técnico en cuidados auxiliares en el área de Urgencias de la Fundación hospital de Jove de Gijón, ha querido hacer público un comunicado en el que asegura que la sentencia que condena al centro sanitario les permite “por fin, poner punto final a un duelo que permanecía abierto desde hace tres años”.

La familia del joven hace estas declaraciones tras la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA), que sostiene que el fallecimiento del joven no se produjo “por hechos imprevisibles, inevitables y ajenos a la empleadora” y acusan al hospital gijonés de “incumplimientos empresariales” relacionados con la normativa de riesgos laborales. La sentencia condena al centro hospitalario y a su compañía aseguradora a abonar a los padres del joven una indemnización de 257.954 euros.

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“Por fin hemos podido poner punto final a un duelo quepermanecía abierto hasta ahora, prácticamente, tres años después delfallecimiento de Pablo, a expensas de las actuaciones judiciales que se tuvieron que emprender en cuanto se supo el resultado de la autopsia”, indica el comunicado de la familia.

Lamentan además que, tristemente, nada de todo esto hubiera tenido que acontecer si la Inspección de Trabajo y Seguridad Social (ITSS) de Gijón, donde acudió la familia en un primer momento, hubiera realizado con profesionalidad su labor.

Recuerdan que ante un Informe de dicha ITSS, elaborado sin tan siquiera se recabó documentación ni información a la familia, sus padres no tuvieron más remedio que judicializar el fallecimiento de su hijo, poniendo todo su empeño en averiguar las razones que condujeron al fatal desenlace.

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AGRADECIMIENTOS

Ahora son ellos los que quieren agradecer a todos los que les ayudaron a “encajar todas las piezas hasta tener una cabal razón que justificara la muerte de Pablo, desde el primer momento, y hasta el final, hasta el día de hoy”.

A través del citado comunicado agradecen, desde el punto de vista médico, al doctor Emilio Prieto, último profesional sanitario que atendió en la UCI del HUCA a Pablo y también al doctor José Ángel Rodríguez Getino, por apuntalar las claves médico legales más relevantes de este caso. La familia desea agradecer también la”inestimable ayuda” del prevencionista Francisco Javier Llaneza Álvarez y al Instituto Asturiano de Prevención de Riesgos Laborales que “devolvió a esta familia la fe en los Organismos Públicosque se había perdido con la Inspectora de Trabajo que despachó en su día su denuncia”.

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“Por supuesto, agradecer también el cariño y acompañamiento demostrado por todos sus compañeros de trabajo y amigos, así como el respeto mostrado por todos los medios de comunicación. Y finalmente, como no, agradecer a la Magistrada de Instancia Maria Teresa Luarca Gómez, y a la Sala de lo Social del TSJ de Asturias, a la Sección presidida por Francisco José de Prado Fernández, por su capacidad de síntesis y de valoración de toda la prueba desplegada que, finalmente, condujo al resultado de que, por fin, casi tres años después, los padres de Pablo tengan la certeza de por qué falleció su único hijo”, reza el comunicado.

Aseguran que eso era lo que necesitaban saber, y eso es lo que más les satisface del procedimiento judicial y lanzan un ruego de respeto hacia las normas de seguridad y de prevención de riesgos laborales.


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