OVIEDO, 6 (EUROPA PRESS)

La portavoz de IU en la Junta General, Ángela Vallina, ha hecho referencia al reto demográfico durante su discurso en el pleno institucional del Día de Asturias. «Asturias no merece perder el millón de habitantes, y si los perdemos es porque la política ha fracasado», ha aseverado.

Vallina ha incidido en el capital humano, natural y cultural de Asturias, así como en «su historia y presente industrial y laboral» o en su red de servicios públicos. «Todo esto es patrimonio de todas y todos. Si perdemos el millón de habitantes es porque nuestras carencias políticas nos impiden gobernar bien esas posibilidades. Porque no sirve para aprovechar todo el potencial que tenemos. Y esta es una constatación terrible en una legislatura que estaba llamada a iniciar un cambio de época», ha dicho.

Para la diputada de IU, la Asturias social y real de las personas y su trabajo, «es el mejor asturianismo político». «El que dota de fuerza a las indispensables expresiones simbólicas y a las dimensiones culturales y lingüísticas», ha apuntado.

«Este asturianismo material es el que está repleto de capacidad transformadora y el único que puede convertirse en fuerza transformadora y cabeza tractora del cambio que necesita nuestra tierra, empezando por esta Cámara y siguiendo por el gobierno autonómico. Dejémonos del asturianismo de montera picona y vacío: sólo un asturianismo real, sustentado en la igualdad económica y en una sólida base de derechos sociales puede dar respuesta a los cambios que necesitamos recoger en la futura reforma de nuestro Estatuto de Autonomía», ha añadido.

Para la parlamentaria, «el pacto político para un nuevo estatuto de autonomía tiene que abarcar a toda la Asturias democrática y autonomista, por eso tiene que empezar a fraguarse antes de las próximas elecciones. «Nuestro Estatuto tiene que estructurar e impulsar el cambio de época y, por eso, tiene que reflejar nuestra capacidad para revertir una demografía enferma, que no es más que la muestra de que la política no está a la altura de nuestra sociedad», afirma.

«Hoy lo que está enfermo en Asturias es la política, que se niega a abordar las reformas estructurales que necesitamos; y cuando lo haga, la curva demográfica cambiará y no habrá que esperar décadas a un crecimiento vegetativo porque las sociedades crecen en la medida en que lo hace su economía que atrae o expulsa a su gente», dice.

Al respeto, ha hecho referencia a la situación social que padecen las familias asturianas: «La carestía de vivir es un peso injusto que se debe a una guerra innecesaria y que no es en defensa de los intereses de las clases trabajadoras europeas ni del pueblo de Ucranía, ni de la democracia. Es en defensa de los intereses económicos las clases dirigentes y ricas que no padecen sus efectos. Sólo la paz genera justicia social. No podemos celebrar el día de Asturias sin saber cómo lo vive nuestra gente en su vida diaria, en la cesta de la compra, en los gastos escolares, en la luz. Es una guerra vergonzosa que sólo se puede defender desde el cinismo. Y no queda mucho para que la sociedad reclame explicaciones, como ha ocurrido esta semana pasada en Chequia».

«En definitiva, señorías, un millón de razones para que este final de legislatura sea el principio de la siguiente en cuanto al establecimiento de grandes zonas de acuerdo político para abordar de forma conjunta nuestro futuro común. Asturias lo merece», sostiene.


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