OVIEDO, 14 (EUROPA PRESS)

Las obras de restauración ambiental de la mina a cielo abierto de Cerredo han comenzado este miércoles, según ha anunciado el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. El presupuesto para la ejecución de esta obra asciende a 27 millones de euros, de los cuales, 23,6 millones se financiarán a través del Componente 10 Transición Justa de Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR) a través del Instituto para la Transición Justa.

Con una superficie de 660 hectáreas, es una de las tres grandes obras de recuperación ambiental –junto a Tormaleo (Ibias) y Buseiro (Tineo y Cangas de Narcea)– que el Instituto para la Transición Justa (ITJ) tiene previsto acometer en el Principado de Asturias con la financiación de los fondos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. La ejecución de las obras corresponderá a Tragsa.

Al acto de inicio de obras han asistido la directora del ITJ, Laura Martín; el consejero de Industria, Empleo y Promoción Económica del Gobierno de Asturias, Enrique Fernández, la directora general de Energía, Minería y Reactivación, Belarmina Díaz y el alcalde de Degaña, Óscar Ancares. Por parte de Tragsa, han asistido su presidente, Jesús Casas y la directora, Inmaculada Salas.

El plazo previsto para la ejecución de las obras es de 42 meses y generará 61 empleos a los que tendrán acceso prioritario los trabajadores excedentes de la minería del carbón, incluidos aquellos de las empresas auxiliares a través de la bolsa de empleo creada por el ITJ para este fin.

BUENAS PRÁCTICAS Y SUELO PARA NUEVOS USOS

Las actuaciones previstas utilizarán «las mejores prácticas de restauración ecológica» y tendrán en cuenta la diversificación de usos del suelo restaurado para «dinamizar la economía del entorno y el establecimiento de nuevas actividades».

La superficie a restaurar en Cerredo es de 660 hectáreas y requerirá un movimiento de tierras de 3,4 millones de metros cúbicos que permitirá remodelar el terreno a partir de su estado actual.

Se rellenarán huecos, suavizarán taludes y generarán sistemas de drenaje, de forma que el paisaje recupere su perfil natural y sea sostenible frente a las condiciones meteorológicas a largo plazo. También se reforestará un tercio de la superficie con especies autóctonas para que el nuevo perfil se integre con el entorno y para facilitar su posible explotación económica.

Por otro lado, se rehabilitarán pistas mineras, bermas y plazas de la mina integrándolas en el proyecto para ponerlas a disposición de nuevos usos agropecuarios y forestales. Para mantener el patrimonio minero, se van a conservar algunas edificaciones en el área de la bocamina que incluye dos naves diáfanas, el edificio de oficinas y las pérgolas del aparcamiento anexas, así como la nave de «Hidráulica».


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