OVIEDO, 28 (EUROPA PRESS)

La galardonada con el Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional, Ellen MacArthur, ha defendido este viernes en Oviedo la economía circular como un modo de proteger la biodiversidad del planeta, y se ha mostrado confiada en que este nuevo sistema económico haga a la actual generación «permitir que las futuras generaciones puedan transmitir un planeta más saludable», con una economía «próspera» que crezca «en armonía con la naturaleza y no contra ella».

MacArthur ha sido la última premiada en tomar la palabra en la ceremonia de entrega de los Premios Princesa de Asturias, que este año alcanza su cuadragésimo segunda edición. Durante su intervención, ha apuntado a la necesidad de que la economía circular se consolide en el mundo para luchar, entre otros aspectos, contra la producción de «millones de toneladas» de desechos plásticos. «Este es un enorme desafío, ya que requiere un verdadero cambio sistémico, lo que significa que la participación tendrá que provenir de todos los sectores», ha defendido.

La buena noticia, ha agregado, es que «esto realmente está empezando a suceder». Así, ha destacado que las empresas ya están invirtiendo «miles de millones de dólares» en esta transición, y los gobiernos, entre los que ha destacado al de España y su Estrategia Circular 2030, ya están desarrollando planes nacionales.

La activista medioambiental ha señalado que la Fundación MacArthur, en colaboración con el Fondo Mundial para la Naturaleza,está apoyando a empresas y legisladores a medida que comienzan estas negociaciones, reclamando «los más altos niveles de ambición».

MacArthur, que fue regatista y completó una vuelta al mundo en barco en la regata Vendée Globe hace 20 años, ha profundizado en su discurso en la necesidad de salvaguardar los recursos de la Tierra, recordando que, al igual que en un barco los medios son limitados, los recursos son «finitos» en el planeta. «Sin embargo, nos comportamos y manejamos nuestra economía como si nuestros recursos nunca se agotaran», ha lamentado.

Ha criticado así que el actual sistema consista en «coger, fabricar y desperdiciar» en una economía lineal, sustentando así un sistema «basado en la extracción, el desperdicio masivo y la contaminación, y por ende, en la destrucción de los ecosistemas y la naturaleza». «¿No podemos hacerlo mejor?», se ha preguntado, defendiendo la canalización de recursos y la contaminación, abogando por una mayor esperanza de vida de los productos y la regeneración de la naturaleza.

Esta, ha subrayado, «resultaría ser una economía que no se agota, que aprovecha la innovación y la creatividad e induce un crecimiento económico a largo plazo mientras hace del mundo un lugar mejor».

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