«No podemos fragmentar la atención sanitaria», reclama Díez Manglano en defensa de una asistencia personalizada

GIJÓN, 23 (EUROPA PRESS)

El presidente de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI), Jesús Díez Manglano, ha asegurado este miércoles en Gijón que es el momento de repensar la Sanidad Pública.

Así lo ha indicado, en rueda de prensa en el recinto ferial gijonés ‘Luis Adaro’, en el marco del 43 Congreso Nacional de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI), el 8 Congreso de la Sociedad Asturiana de Medicina Interna (SAMIN) y el 8 Congreso Ibérico de Medicina Interna.

Díez Manglano ha reivindicado el papel que jugó la medicina interna en la pandemia, cuyos profesionales atendieron al 80 por ciento de los ingresados por COVID-19 que no requerían cuidados especiales.

Pero no solo eso, sino que ha advertido de que el envejecimiento de la población va en aumento y la multimorbilidad, es decir, el que las personas tengan varias patologías crónicas a la vez, también.

Por ello, ha apostado por ver las necesidades que tiene cada persona de manera individual y hacer un tratamiento que se adapte a ella «como un traje».

A este respecto, ha considerado necesario que personas que tienen multimorbilidad no sean vistas por cinco médicos, por ejemplo, sino que lo vean los médicos de Atención Primaria y luego los internistas, para garantizar que tengan los mejores cuidados apropiados a su persona.

Díez Manglano, eso sí, ha reconocido que los internistas, como colectivo, están «agotados», tras dos años y medio de pandemia en la que han tenido que doblar turnos y hacer horas extra.

PLANTILLA «AGOTADA»

Incluso, ha incidido en que debido a que en su día se cerraron consultas y otros no fueron al médico por miedo al contagio COVID, se encuentran con una «verdadera avalancha» de pacientes, que llega a ser de entre un 130 y 140 por ciento más o incluso 150 en verano, con además una plantilla ya «agotada».

Ha advertido, relacionado con ello, que no hay suficientes profesionales para contratar, en un contexto en el que muchos profesionales van a jubilarse. De hecho, ha incidido en que prácticamente en todos los hospitales hay contratos abiertos para médicos internistas que no se llegan a cubrir.

Según él, uno de los motivos que «frena» las contrataciones es que las condiciones de los contratos no son buenas, ya sea económicas o de duración.

Por otro lado, Díez Manglano ha abogado por mejorar la sanidad desestimando cosas que no favorecen a los pacientes. Ha afirmado que en todo el sistema sanitario público, uno de cada tres o cuatro euros no aporta «ningún» valor añadido al cuidado de pacientes, como pueda ser a su juicio hacer un análisis cada año «porque sí» o hacer una mamografía después de los 75 años.

Para él, sería mejor reducir al menos a la mitad este gasto y que cada euro invertido en sanidad aporte «lo mejor y lo más posible a toda la población».

«No podemos fragmentar la atención sanitaria», ha reclamado, por otro lado. A su parecer, la idea de crear nuevas áreas aparentes de conocimiento no va más que en contra de la sanidad.

Por otra parte, ha animado a abordar la «amenaza» del cambio climático, que está afectando a la salud de los ciudadanos. A este respecto, ha visto importante actuar para mejorar la calidad ambiental. Es preciso, a su juicio, adaptar el sistema sanitario a las necesidades «inmediatas y de futuro».

En cuanto a los profesionales de Medicina Interna, ha indicad que en la SEMI son más de 7.000, pero calculan que en toda España haya unos 10.000. A su modo de ver, y dado que el concepto de medicina interna ha cambiado y tienen ahora más responsabilidades, ha opinado que probablemente hicieran falta entre un cinco y un diez por ciento más de médicos internistas.

Ha llamado la atención, además, de que en los últimos años 18.000 médicos solicitaron la habilitación para trabajar en el extranjero, de los que bastantes se han ido, y otros se lo están pensando, según él.

Díez Manglano ha incidido en que es probable que ahora haya necesidad de aumentar a profesionales de determinadas áreas, como los que atienden a personas mayores, y reducir otras que han ido a la automatización, como el laboratorio. Sobre esta cuestión, ha abogado por ir adaptándose a las necesidades de cada momento.

Con base a ello, se ha mostrado más partidario de áreas de capacitación específica, ya que permite, si cambian las necesidades, volver a lo anterior, mientras que si se trata de una especialidad finalista el profesional solo está especializado en ello.

ESTRUCTURA HOSPITALARIA «UN POCO ANTICUADA»

Díez Manglano también ha visto conveniente reformar la estructura de los hospitales, al entender que está «un poco anticuada» la división por especialidades. Se quiere, en este caso, atender transversalmente al paciente, ya que aunque pueda ingresar por una cosa puede tener otras dolencias previas.

«Necesitamos políticos administradores y gestores valientes», ha apuntado, a lo que ha señalado que estos deben tomar decisiones que a veces no son fáciles. Como ejemplo, ha citado el que igual las vacantes en una especialidad hay que sustituirlas por otras con función a las necesidades del momento.

Sobre si es preciso más convocatorias del MIR, ha opinado que no se puede dejar todos los años a médicos si formar, que pueden llegar a ser 2.000 o 3.000 personas, «para que a veces se vayan al extranjero», ha alertado. Eso sí, tampoco cree que, como otros años, se puede pasar el MIR con puntos negativos.

A esto ha sumado que la sanidad privada hace unos años era un complemento para algunos médicos que estaban en la Sanidad Pública, «pero ahora es una alternativa», ha apostillado. Ha comentado, en este caso, que la privada ha aumentado sus retribuciones.

Respecto a la concentración en Madrid en defensa de la Sanidad Pública, ha indicado que lo que dijo la población con esa movilización es que tenemos que repensar nuestra sanidad.

En otro orden de asuntos, ha señalado que todavía no hay horizonte temporal suficiente para decir si la COVID-19 trajo como consecuencia un aumento de enfermedades cardiovasculares, pero sí que cree que se ha observado un incremento de infartos o ictus porque los pacientes se sometieron a un menor control.

PLAZAS SIN CUBRIR

Junto a él han hablado el presidente de la Sociedad Asturiana de Medicina Interna, José María Fernández, y la vicepresidenta primera de la SEMI, Juana Carretero, a su vez presidenta del Comité Científico del Congreso.

Fernández, sobre la escasez de médicos, ha incidido en que se compite entre distintas comunidades autónomas por las condiciones de trabajo; por tener contratos más largos y por la remuneración.

A su juicio, si se mejoraran estas condiciones, se podría competir con otros países para atraer profesionales de por ejemplo Francia o Portugal.

En el caso de Asturias, ha remarcado que hay ocho plazas ofertadas que no se están cubriendo. Un problema que ha afecta, por ejemplo, al hospital de Cangas de Narcea, que tiene un déficit de tres internistas y un neumólogo, lo que trae como consecuencia que haya que cerrar consultas externas para centrarse en pacientes agudos.

Al tiempo, ha recalcado que los profesionales que hay prefieren quedarse en la zona central asturiana, ya que saben que en otras áreas sanitarias atienden con menos medios a más personas de más distintas patologías. A esto ha sumado que la sanidad privada antes era un complemento y ahora es «claramente una alternativa».

Carretero, por su parte, ha explicado que el congreso tendrá comohilo conductor el viaje hacia una medicina «personalizada». También se quiere abordar el problema de la obesidad y su impacto en la multimorbilidad y el aumento del riesgo a padecer enfermedad cardiovascular o diabetes, además de mayor presencia de dependencia y discapacidad.


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