OVIEDO, 24 (EUROPA PRESS)

La Consejería de Cultura rechazó las sombrillas de más de tres metros y los toldo-pórticos en las terrazas de la zona antigua de Oviedo, como proponía inicialmente el Ayuntamiento en su nueva ordenanza y que supondrían establecer elementos permanentes.

Así lo ha indicado la consejera de Cultura, Política Llingüística y Turismo, Berta Piñán, durante la Comisión del ramo de la Junta General, donde ha indicado que la Comisión Permanente del Consejo de Patrimonio de Asturias ya se pronunció dos veces en 2022 sobre la propuesta municipal recogida en la ordenanza de terrazas.

Así, en marzo de ese año se reclamó al Ayuntamiento que garantizaran la protección y mantenimientos del conjunto histórico de Oviedo declarado como Bien de Interés Cultural (BIC) y «que se priorizara el uso general sobre el especial», ha indicado Piñán.

Por eso, el Consejo de Patrimonio realizó un informe donde establecía que no admitía las sombrillas que proponía el consistorio en el conjunto histórico, impidiendo así las mayores de tres metros que supondrían anclajes que las convertirían en elementos semipermanentes «con una presencia excesiva en un ámbito de protección».

También impidieron los toldo-pórticos permanentes, además de un aumento de la altura de los parámetros verticales de las terrazas, desde los 1,5 metros vigentes a los 1,75, «por entender que iban a cerrar el espacio urbano protegido y conformar un volumen que iba a interferir en la contemplación de los bienes protegidos», ha explicado Piñán.

Desde Cultura también se reclamó al Ayuntamiento de Oviedo que para la tipología de las terrazas se recogieran materiales de calidad alta con colores neutros.

La consejera se ha pronunciado así ante una pregunta de la diputada de IU Ángela Vallina sobre las medidas que iban a llevar a cabo para evitar que la ordenanza de ampliación de las terrazas de Oviedo afecte a los espacios del casco histórico.

En ese sentido, Vallina ha afirmado que la ordenanza se realizó «de espaldas a los intereses de la ciudad y solo teniendo en cuenta las demandas del lobby hostelero», lo que su juicio supone la «privatización del espacio público» al suponer en algunos casos la ocupación del 75% del espacio público.

Por eso, ha reclamado a la consejera que sea una «defensora estricta» del patrimonio cultural y aplique con rigor la legislación para que «ninguna administración se la salte por ninguna razón, pero sobre todo por defender interés particulares».

Una reclamación a la que Piñán ha respondido asegurando que desde su cartera se iba a «defender y poner por delante la legislación vigente en patrimonio cultural y en defensa de los patrimonios históricos».


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