El presidente de la Junta General defiende los derechos humanos como “principios generadores de democracia”

OVIEDO, 2 (EUROPA PRESS)

Massouda Kohistani, refugiada afgana en España, ha reclamado este viernes apoyo internacional para no silenciar los crímenes, la represión y la tortura que sufren especialmente las mujeres y las niñas en Afganistán, donde diariamente se ven privadas de derechos.

Así, ha alertado sobre los asesinatos de mujeres inocentes en Afganistán y ha agradecido al parlamento asturiano que la escuche, recabando el aplauso unánime de los presentes en el acto institucional organizado en la Junta General del Principado en conmemoración del Día de los Derechos Humanos.

En el acto también ha participado Marta Corral López, tesorera de Amnistía Internacional Asturias, quien apeló a la conciencia cívica sobre la injusticia para contribuir de forma solidaria a dar luz y denunciar los abusos contra los derechos humanos en todo el mundo, especialmente en Afganistán, donde los talibanes ejercen violencia “con impunidad”.

Por su parte, el presidente de la Junta General, Marcelino Marcos Líndez, ha defendido los derechos humanos como “principios generadores de democracia” que son “absolutamente necesarios para luchar contra lo opresión”. “Sin embargo, su vigencia, sostenida trabajosamente en el ámbito de lo público, no ha dejado de ser una deuda social pendiente en muchos países”, ha lamentado.

Por ello, ha animado a reflexionar sobre la posición y la actitud individual “ante la transgresión de los derechos humanos, por parte de Estados represivos, totalitarios y dictatoriales, ante la malversación de esos derechos en provecho de un proyecto político que pretende la legitimidad de sus procedimientos”.

“Lo que es seguro, es que los derechos humanos son principios generadores de democracia, unos principios que son anulados en el modelo de sociedad totalitaria; luchar por su reconocimiento en este tipo de sociedades siempre es peligroso pues significa atacar el fundamento político de su sistema, y, sino que se lo digan a nuestra invitada”, aseveró.

Resaltó el presidente de la Junta que “la democracia es hoy día el único sistema político basado en un respeto irrestricto a los derechos humanos; si no es así, no es democracia o lo que es lo mismo, cualquier Estado donde no se respeten los derechos humanos, no puede considerarse, en ningún caso, una democracia”. “Debemos ser conscientes que la democracia es algo más que elegir gobernantes, es una forma de vivir en sociedad y de relacionarse con el Estado. La convivencia democrática implica desterrar las violaciones de los derechos humanos y la violencia como forma de acción política”, afirma.

De este modo, Marcelino Marcos Líndez considera que “los derechos humanos son, en fin, derechos que tienen como titulares a todas las mujeres y a todos los hombres, a todos sin excepción; su posesión no puede ser restringida a subclases de individuos humanos; son la condición necesaria e indispensable para que todo ser humano pueda desenvolverse igualitariamente”. “Su negación o desconocimiento acarrearía una limitación inadmisible al titular del derecho para desenvolverse en la sociedad en la que vive”, advierte.

Así, el presidente del parlamento asturiano parafraseó a Nelson Mandela para incidir en que “privar a las personas de sus derechos humanos es poner en tela de juicio su propia humanidad”.

“Son, por tanto, los derechos humanos atributos inherentes a los humanos y como tales están ligados al concepto de persona y de dignidad humana. Siempre que algún derecho humano sea conculcado o limitado- vida, salud, educación, libertad personal, libertad de expresión- el hombre sufrirá en su dignidad”, argumentó.

Con todo, Marcelino Marcos Líndez dedicó unas palabras a la invitada, Massouda Kohistani, a través de una cita de la autora india Arundhati Roy: “Una lucha política en donde las mujeres no ocupen el núcleo, la parte de arriba, la parte de abajo y el interior no es en absoluto una lucha”.

“Esto viene a afirmar algo que siempre pensé, los cambios, los avances y el progreso de una sociedad nunca llegarán si no es de la mano de las mujeres”, afirmó, poniendo como ejemplo a Massouda Kohistani, a la vez que destacó la tarea de Amnistía Internacional. “Gracias por no dejar solos a los oprimidos de este mundo que, por desgracia, aún son muchos. Lo que hacéis no es, en absoluto, insignificante”, concluyó.


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