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La violencia en el deporte nuevamente sacude a Asturias. Durante un encuentro entre el Marina de As Figueiras y el Arenas de Manzaneda B, de la Segunda Asturfutsal, el árbitro de fútbol sala, Carlos Manuel González-Posada, fue víctima de una brutal agresión el pasado fin de semana.

La situación escalofriante surgió cuando González-Posada expulsó a un jugador del equipo ovetense, desencadenando la reacción violenta de H. B., quien empujó al árbitro, causándole una fractura de cadera al caer al suelo.

El Arenas de Manzaneda C.D. tomó medidas inmediatas, expulsando al jugador y emitiendo disculpas públicas al árbitro, al Comité y a la Federación Asturiana de Fútbol. En un comunicado difundido en redes sociales, calificaron el incidente de “lamentable” y anunciaron que tomarán acciones legales pertinentes.

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La Federación también ha actuado, suspendiendo al agresor y contemplando una sanción de largo plazo tras evaluar los hechos. Este episodio subraya la vulnerabilidad de los árbitros ante la violencia en el deporte, planteando interrogantes sobre cómo abordar este problema recurrente.


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