OVIEDO, 18 (EUROPA PRESS)

La viceconsejera de Medio Ambiente y Cambio Climático, Nieves Roqueñí, ha entregado este viernes a Grupo Lacera y Grupo PFS Cantábrico Gestión Empresarial los primeros certificados de inscripción en el Registro de huella de carbono para la reducción, absorción y compensación de emisiones de gases de efecto invernadero.

Este índice, creado mediante un decreto aprobado en julio de 2021, permite que empresas, organismos y entidades ubicadas en Asturias calculen su huella de carbono e impulsen acciones para rebajarla. Entre otros objetivos, el registro también persigue potenciar los sumideros biológicos, añadiendo valor a las actividades forestales y agrícolas, que pueden contribuir a estimular la creación de empleo verde y la fijación de actividad y población en el medio rural.

Lacera y PFS Cantábrico han formalizado su inscripción en la sección A, en la que se anota la huella de carbono que tiene la organización, medida en toneladas de CO2, y se certifica el proyecto de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero que se compromete a desarrollar en los próximos años. El registro autonómico incorpora otras dos secciones: la B, en la que se inscriben los proyectos de absorción de CO2 obtenidos por la plantación y gestión forestal sostenible, a modo de fondo de carbono regional, y la C, que anota las toneladas de CO2 que las compañías pueden compensar mediante el fondo de carbono.

La huella de carbono es la medición de las emisiones de gases de efecto invernadero que generan las distintas actividades de una organización, tanto directas (por consumo o procesos industriales), como indirectas (causadas por la energía) y por el transporte de vehículos o uso de productos que no son propiedad de la entidad. De esta manera, se estima no solo el impacto directo de las actividades de una empresa, sino también las que genera su entorno: trabajadores, proveedores y clientes.

Roqueñí ha subrayado que el esquema adoptado en el registro asturiano «es el más ambicioso y el que tiene mayor potencial de transformar la economía hacia un modelo descarbonizado, al actuar sobre toda la cadena de valor». Además, ha indicado que la creación del registro «facilita el compromiso de las empresas y organizaciones que operan en Asturias en la lucha contra el cambio climático». A su juicio, la apuesta por incluir la variable ambiental en la estrategia de las organizaciones «supondrá ahorro de costes y ventajas competitivas» para las compañías «ya que la huella de carbono es un indicador cada vez más utilizado en los mercados globales».

El Grupo Lacera, compuesto por diferentes sociedades de servicios, calcula que su huella de carbono ascendió en 2021 a 675,85 toneladas de dióxido de carbono en sus actividades: limpieza, mantenimiento integral y reformas de edificios; jardinería, gestión y transporte de residuos peligrosos y no peligrosos; desinsectación, desratización y desinfección; externalización de servicios auxiliares; servicios de contenedores higiénico-sanitarios femeninos; servicios de ambientación e impartición de formación no reglada. Por su parte, Grupo PFS Cantábrico estima que sus actividades de consultoría en las sedes de Oviedo y O Milladoiro (A Coruña) tienen una huella de carbono de 198,28 toneladas de dióxido de carbono. En ambos casos, la medición de la huella es el paso previo a su compromiso de reducción, que se reflejará en los siguientes certificados.


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