¡El fin de una era!, bajo este lema echa el cierre Butaka 84, uno de los últimos videoclubes que aún pervivía en la ciudad asturiana de Avilés y que muestra la nostalgia en sus últimos momentos.

Y es que, tras la pandemia, momento histórico para la eclosión del consumo online de películas, series y videojuegos convirtió a estos pequeños establecimientos en algo desfasado, sin apenas afluencia de gente y donde la corriente del nuevo tiempo se llevaba por delante una manera de disfrutar la cultura cinematográfica.

“El sistema me deja sin armas para competir”, recalca José Antonio Pino, dueño del negocio, señalando que “el problema abarca desde el hecho de que llegue menos clientela que ya prefiere pagar por una cuenta en ‘Netflix’, ‘HBO’ o ‘Disney’, hasta el hecho de que esa misma cuenta la compartan entre varios usuarios”.


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