Asturias y miel, un binomio perfecto que cuenta en esta ocasión con un reconocimiento mundial. Y es que este ‘oro dulce’ es seña de identidad de una región que, debido a sus características geográficas, con un clima lluvioso y prácticas apícolas heredadas generación tras generación mantienen una confección única de este manjar.

La miel tiene una larga tradición en la región del Principado, y es así que hasta a finales del pasado siglo XIX, era el edulcorante utilizado por la sociedad rural asturiana, recolectándose y compartiéndose entre todas las familias de las diferentes localidades. Miel de calidad, que ha mostrado que es la locomotora productora de Europa, con un necesario reconocimiento para un producto que se lo merece.

Gracias a mucho trabajo y esfuerzo, la miel asturiana se incorpora al elenco de fin Indicación Geográfica Protegida (IGP), incluyendo la marca de calidad Alimentos del Paraíso. Un distintivo que la pone a la cabeza dentro de las mejores mieles de España, llevando su consecuente reconocimiento de un producto cien por cien asturiano.


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