OVIEDO, 28 (EUROPA PRESS)

El premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales, el arqueólogo mexicano Eduardo Matos Moctezuma, ha afirmado que en el año 1521 –año en que los españoles en alianza con varios pueblos indígenas conquistaron la capital de los aztecas– se produjo «el encuentro de dos maneras de pensar diferentes, de sociedades que tenían su propia visión del universo».

Así lo ha indicado este viernes en Oviedo durante su discurso en la entrega de los Premios Princesa en el Teatro Campoamor, donde ha explicado que lo que hoy son España y México «venían, de siglos atrás, arropados en sus propias historias», pero en el año de 1521 se dio «la conjunción de ellas». Así, ha señalado que los dos países «están unidos por lazos indisolubles».

Montezuma –que ha afirmado que los galardones también le correspondían a los maestros y las instituciones que formaron, apoyaron y permitieron desarrollar el conocimiento de los premiados–, ha indicado que «penetrar en el pasado para traerlo al presente» ha sido la labor que «de manera constante» ha desempeñado a lo largo de su vida.

El galardonado con el Princesa de Ciencias Sociales ha calificado la arqueología como «el medio para lograr trasponer el tiempo mismo y llegar ante los pueblos que nos antecedieron en la historia».

Del mismo modo, ha indicado que la historia y la arqueología «nos llevan frente a las sociedades del pasado y nos muestran que muchas de ellas fueron creadoras de avances importantes y que, en su devenir, surgieron imperios y gobernantes poderosos que en su soberbia creyeron que serían eternos, pero no fue así».

«La historia es implacable en sus juicios», ha explicado, para afirmar que no se puede pretender manipularla ni cometer «el despropósito» de tergiversarla. «Mala consejera es la ignorancia que en muchas ocasiones lleva a la mentira. La historia la escriben los pueblos. Ellos son forjadores de futuros mejores», ha señalado.

En ese sentido, ha indicado que la historia muestra que toda guerra «conlleva muerte, destrucción, desolación, imposición, injusticia y violencia». Después de indicar que tanto España como México han vivido en carne propia la guerra, ha afirmado que aunque eso no se olvida, «tampoco podemos anclarnos en el pasado y guardar rencores, sino mirar hacia adelante». «En esto, México y España deben dirigirse hacia un futuro promisorio», ha señalado.

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